miércoles, 19 de octubre de 2011

Y si, los sustos ayudan a quitar el hipo.

El hipo es "una contracción espasmódica del diafragma y de los músculos intercostales, intermitente e involuntaria", explica Manuel Valenzuela, presidente de la Fundación Española del Aparato Digestivo.

En la mayor parte de los casos, se desconoce su causa, aunque en algunas ocasiones el hipo puede ser un síntoma de otras enfermedades.

El doctor Valenzuela afirma que algunas alteraciones del sistema nervioso central como la meningitis, la encefalitis, las malformaciones vasculares y los tumores cerebrales podrían estar detrás del hipo.

"Las enfermedades gastrointestinales tales como la gastritis, el reflujo gastroesofágico, la úlcera de estómago, la pancreatitis, la inflamación de la vesícula, los tumores abdominales y las comidas copiosas" también pueden originar episodios de hipo.

Patologías tóxico-metabólicas como la uremia, la hiponatremia o el alcoholismo, trastornos psiquiátricos como la ansiedad y el estrés y procesos postoperatorios pueden dar lugar a episodios de hipo.

Además, tomar alimentos muy calientes, muy condimentados o picantes, así como consumir un exceso de bebidas carbogaseosas podría originar hipo en personas sensibles.

La posición que se adopta al comer también puede contribuir a desarrollar un episodio de hipo. "Estar encorvado comiendo hace que el diafragma no se expanda con la suficiente naturalidad", advierte el médico.

Esta patología "suele durar unos minutos y tal como llega, desaparece", indica el doctor López Rocha.

Pero también puede prolongarse por mucho más tiempo. "Un acceso de hipo es un episodio que dura hasta cuarenta y ocho horas", señala el doctor Valenzuela. El hipo persistente, por su parte, es aquel que se alarga por un tiempo comprendido entre dos días y un mes, mientras que si dura más de un mes se le denomina "hipo intratable", añade el especialista.

El doctor López Rocha recomienda acudir al médico de cabecera cuando el hipo dura más de cuatro días.

Cuando una persona acude a la consulta aquejado de hipo persistente, el médico primero prueba con los tratamientos tradicionales tales como un susto, hace que el paciente beba agua de manera continua o le pide que respire profundamente y aguante el aire.

Con un susto, el facultativo trata de cortar la contracción del diafragma para que vuelva a su ritmo normal. Beber de forma continua hace que el diafragma quede inmóvil y al poner en práctica este remedio se intenta que esta membrana musculosa se relaje y se interrumpa así el espasmo.

El doctor Valenzuela recomienda, además, otras maniobras para parar el hipo. Estas prácticas consisten en "aguantar la respiración y hacer fuerza con el abdomen, beber sorbitos de agua fría, hacer gárgaras, tragar una cucharadita de azúcar, ejercer presión en los globos oculares y presionar las rodillas contra el tórax".



http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/Y/y_si_los_sustos_ayudan_a_quitar_el_hipo/y_si_los_sustos_ayudan_a_quitar_el_hipo.asp?CodSeccion=193

domingo, 16 de octubre de 2011

Principios de Vida y Salud: El ABZzzz del Sueño 









Conforme nuestra vida se torna cada vez más ocupada, nos damos cuenta de que vamos tratando de ajustarnos más y más a lo que podrían parecer días cada vez más cortos. A menudo decidimos hacernos más tiempo reduciendo nuestras horas de sueño, y por lo general subestimamos el precio que paga nuestra salud. El Dr. William Dement del Centro para la Excelencia en el Diagnóstico y Tratamiento de los Trastornos del Sueño de la Universidad de Stanford, en un ensayo diseñado para educar al público acerca de los peligros de la privación de sueño, hace referencia a un estudio realizado en mil personas seleccionadas debido a que no consideraban que les hiciera falta dormir o que tuvieran algún problema de somnolencia durante el día. Los impresionantes resultados del estudio mostraron que el 34% de estas personas, todas las cuales aseguraban que no tenían ningún problema de somnolencia durante el día, en realidad padecían una peligrosa privación de sueño.
Esta falta crónica de sueño literalmente nos está matando. De acuerdo con la Fundación Nacional del Sueño de EE.UU., la privación de sueño está relacionada con un mayor riesgo de morbimortalidad debido a accidentes automovilísticos, obesidad y problemas de salud relacionados, incluyendo diabetes y cardiopatías.
El sueño es esencial para la vida; una de nuestras cuatro necesidades básicas. A primera vista, parece bastante simple: cuando estamos cansados, simplemente nos desconectamos de todo y dejamos de funcionar por la noche; sin embargo, el sueño es mucho más de lo que ven nuestros ojos… ¡estén abiertos o cerrados! Puede ser sorprendente darnos cuenta de que el sueño no se trata de apagar nuestro cerebro. A pesar de que los seres humanos han dormido desde el principio de los tiempos, ha sido durante las últimas décadas que hemos comenzado a saber que nuestro cerebro y nuestro cuerpo se encuentran increíblemente activos durante ese periodo.
De manera ideal, durante una buena noche de sueño pasamos repetidamente por cinco etapas. Por lo general, cada etapa dura entre una hora y media y dos horas. La etapa 1 es un sueño ligero, del cual podemos despertar fácilmente. La actividad muscular disminuye y nuestros ojos cerrados se mueven muy lentamente. La etapa 2 es en la que pasamos cerca del 50% de nuestro tiempo total de sueño. Durante la etapa 2, la temperatura de nuestro cuerpo disminuye, los ojos dejan de moverse y la actividad eléctrica (ondas cerebrales) de nuestro cerebro disminuye, excepto por episodios ocasionales de ondas rápidas. La etapa 3 es un sueño más profundo, sin movimiento ocular ni actividad muscular, ondas cerebrales extremadamente lentas (ondas delta) y estallidos esporádicos de ondas más pequeñas y rápidas. La etapa 4 es el sueño más profundo, durante el cual el cerebro produce ondas delta lentas y largas casi sin ninguna interrupción.
Durante estas etapas de sueño profundo, la presión arterial disminuye y se recobra energía mientras se liberan hormonas esenciales. El sueño con movimientos oculares rápidos (MOR), que representa aproximadamente el 30% de nuestro tiempo de sueño, se caracteriza por una respiración irregular y superficial, así como una mayor presión arterial y un mayor ritmo cardiaco. Nuestros ojos se mueven rápidamente, aunque nuestros brazos y piernas están paralizados. Éste es el momento en el que soñamos. Los periodos de sueño MOR y las etapas de sueño más ligero aumentan, y las etapas de sueño más profundo duran menos conforme avanza la etapa durante la noche.
Las investigaciones recientes indican que cada una de estas etapas tiene un objetivo diferente. Algunos expertos consideran que el sueño MOR es necesario para el funcionamiento adecuado de la memoria y para la resolución de conflictos mentales. Las etapas de ondas delta son útiles para el aprendizaje visual, y las etapas de ondas más cortas influyen en el aprendizaje que involucra movimiento. Por lo tanto, perturbar estos ritmos naturales de sueño puede perjudicar el aprendizaje y la memoria, además de provocar los problemas físicos que hemos conocido por años.
Probablemente estamos demasiado familiarizados con las sensaciones de sueño y la incapacidad para concentrarnos que provoca un sueño trastornado. La agudeza mental y el desempeño físico se ven afectados como resultado de una ligera privación de sueño, mientras que la falta continua de un sueño de calidad puede provocar síntomas de trastornos mentales que incluyen cambios de humor, paranoia y alucinaciones. La privación de sueño incluso puede desencadenar episodios de manía en personas con trastorno bipolar, así como convulsiones en personas con ciertos tipos de epilepsia. Las investigaciones indican que el sueño MOR parece contener las convulsiones en una sola parte del cerebro (en lugar de dispersarlas). El sueño les brinda a nuestras trabajadoras neuronas la oportunidad de repararse a sí mismas y de reenergizarse y renovarse durante la noche.
Nuestro cuerpo parece entender el papel del sueño en la prevención de las dificultades relacionadas con la privación de sueño, ya que naturalmente queremos dormir a ciertos momentos del día. Esto se debe a los ritmos circadianos: cambios (tanto mentales como físicos) que ocurren diariamente en nuestro cuerpo, controlados por un reloj biológico en nuestro hipotálamo. Las señales de luz provenientes de la retina viajan hasta este reloj biológico, activando la producción o el paro en la producción de la hormona melatonina y otras funciones corporales relacionadas con el ciclo de sueño y vigilia. Los niveles de melatonina incrementan con la oscuridad, provocando somnolencia, lo que indica a nuestro cuerpo que es momento de dormir.
Podemos manipular relativamente nuestro reloj biológico con señales de tiempo externas (por ejemplo, el sonido de la alarma de un reloj) y la fototerapia. Es por eso que podemos pasar de una zona horaria a otra y, a pesar de que podemos padecer los efectos del desfase horario, nuestro cuerpo se ajustará en pocos días. Algunas personas incluso toman complementos de melatonina para tratar de manipular las etapas del sueño, pero aún se desconocen los posibles efectos secundarios de su uso en el largo plazo.
Aunque podemos tratar (y, de hecho, lo hacemos) de entrometernos con la naturaleza, es interesante observar que nuestro cuerpo parece estar diseñado para seguir el ciclo de 24 horas de luz y oscuridad. El uso excesivo de aparatos electrónicos y luces brillantes después de la que debería ser nuestra hora de dormir perturba tanto la calidad como la cantidad de nuestro sueño. Cada uno de nosotros debe observar y escuchar las señales externas e internas que nos indican cuándo debemos dormir y seguirlas para asegurarnos de estar durmiendo lo que nuestro cuerpo y nuestro cerebro tan desesperadamente necesitan.
ALICE ABLER

http://www.visionjournal.es/visionmedia/article.aspx?id=3756&rdr=true&LangType=1034

domingo, 9 de octubre de 2011

Reacciones ante el estrés.

AMOR Y SEXUALIDAD EN LA ADOLESCENCIA

La sexualidad es una parte integral en nuestras vidas, desde el nacimiento hasta la
muerte. Para los adolescente hacerse cargo de su emergente sexualidad es parte del
proceso natural de transformación en adulto. La sexualidad debe ser considerada
dentro del contexto del desarrollo humano, no como un secreto a ser guardado por le
silencio del adulto.
El amor y ser querido es una necesidad básica del ser humano; necesidad profunda
de superar su individualidad, su aislamiento de otros. Por encima de esta necesidad
universal existencial de unión, surge otra mas específica y de orden biológico, el
deseo de unión entre los polos masculino y femenino.
Desde que el niño nace siente necesidad de afecto y de cercanía física, pero en la
pubertad y en la adolescencia es cuando el instinto sexual se orienta hacia su
satisfacción y a la búsqueda de otro sexo. Sin embargo, el adolescente que ya esta
capacitado físicamente para procrear no siempre esta maduro ni psicología, ni
emocional, ni socialmente para ello.
Este proceso de alcanzar la madurez en todas las esferas de su desarrollo, toma
tiempo. Algunos adolescente inician su actividad sexual (coital) con una relación de
amigovios mientras que otros la postergan. También hay adolescente que la inician en
actividad sexual en relaciones pasajeras, carentes de amor y desprovistas de un
ambiente de intimidad como ocurre en un contacto casual, impulsivo, que busca solo
el placer del momento. Una relación así puede marcar para siempre el desarrollo
sexual, impidiendo la integración armónica de la integración física y afectiva de la
sexualidad.
Cuando nace el impulso sexual en la pubertad, este surge como un carácter
indiferenciado que se puede graficar como un deseo por el sexo opuesto. A
través de un proceso de maduración, el deseo se vuelve selectivo, se da en
relación a la persona que se ama. “El proceso de desarrollo tiende a la
integración del deseo y el amor”
1
En la naturaleza humana, con el instinto que compartimos con el resto de las
especies, existen también la voluntad, la razón, la inteligencia, los sentidos. Esto es lo
que nos humaniza y permite que una relación sexual, no sea solo genitalidad. Tales
capacidades también permiten a un (una) joven posponer un bien (el agrado, el placer
de un acto sexual) por otro bien mayor como reservar su intimidad para entregarla a la
persona con quien compartirá la vida, con quien se complementará y crecerá en su
sexualidad. Esta opción de abstinencia no es una evasión o una represión sino que es
una manera de prepararse para el amor.
Para el adolescente es fácil confundir enamoramiento con amor. Algunas
parejas adolescentes inician relaciones sexuales llevadas por la atracción física,
1 SILVA M. Las relaciones sexuales en la adolescencia. Universidad Católica. Santiago de Chile, 1992.
creyendo que el estar “loco o tragado” por el otro es una prueba de la
intensidad de su amor. Unen el deseo sexual a la idea de amor e incurren en el
error de creer que aman cuando solo se desean físicamente.
Otras parejas viven la experiencia intensa de enamoramiento en que el solo pensar
estar cerca del otro los hace estar en las nubes o como en sueños. Esta experiencia
subjetiva se acompaña también de actividad física, produciendo fenómenos como
suspiros frecuentes taquicardias (sobre todo al ver al otro), insomnio, euforia, si se es
correspondido o mucha angustia e inseguridad si se tiene no serlo ¿como puede un
adolescente, que siente que ama con tanta intensidad, saber que no se trata del
amor de su vida? Y ¿cómo puede reconocer que se trata de un solo ilusión que
hace ver al otro (a) como el ser perfecto?
Una de las características de los fenómenos afectivos (emociones, sentimientos, etc.)
es que, al tener una intensidad excesiva, estos pueden alterar la lógica y la objetividad
y disminuir el sentido crítico frente a la realidad pueden dejarse levar por sus sueños o
fantasías llegando al acto sexual. Iniciar relaciones sexuales en estado de
enamoramiento, en una relación más impulsiva que reflexiva es un gran riesgo para
los adolescentes que no miden las consecuencias de este acto. La capacidad de
postergar los impulsos y deseos en todo orden de cosas y particularmente en el
ámbito sexual, refleja un grado de madurez.
La etapa de enamoramiento, si se vive como corresponde a esta edad, es provechosa
para que los jóvenes vallan aprendiendo a ve r la realidad sin dejar de soñar,
conociendo y aceptando lo bueno y los defecto del otro (a) y aprendiendo a dar y
compartir. Todo esto los ayudara en su desarrollo personal y los motivara a establecer
una relación amorosa mas equilibrada, mas estable y mas profunda.
Una pareja adolescente puede llegar a las relaciones sexuales por múltiples razones:
por que se aman o creen amar; por que se desean y sienten necesidad de tener una
relación mas intima; solo por búsqueda de placer; por temor a que la pareja lo (la)
deje por que creen que todos los (las) jóvenes las están teniendo para llenar
carencias afectivas; por que les mejora su autoestima; por falta de resistencia a la
presión externa; por carencia de principios morales; etc.
Amar presupone entrega, respeto, responsabilidad y compromiso ¿qué sucede con
las relaciones sexuales con adolescentes que “andan” “tiran” o “son amigovios”? se
entregan los cuerpos pero ¿hay responsabilidad y compromiso?. El inicio de actividad
sexual entre adolescentes ¿es una conducta aceptable o reprochable? ¿Deben ser
permitidas o reprimidas las relaciones intimas? Al educar en afectividad y sexualidad
no se trata de permitir o reprimir conductas sino de formar un espíritu crítico dando
claves interpretativas para actuar; dando elementos de análisis para que cada uno
reflexione a cerca de las ventajas y desventajas de iniciar la actividad sexual.
Cada joven debe pensar, escoger, decidir desde sus principios desde sus valores, lo
mas informado posible, lo que mas le conviene y tener la madurez que requiere para
hacerse responsable de las consecuencias de su decisión.
PARA UN ACTO SEXUAL RESPONSABLE
Se requiere de una sexualidad madura. Debe ser un acto:
☺ Voluntario y no reflejo.
☺ Incorporado al amor y no solo al deseo
☺ Que no responda a presiones afectivas y sociales , de grupo, o influidos por los
medios de comunicación.
☺ Con vinculo de compromiso y responsabilidad con uno mismo y con el otro
☺ Entre personas con capacidad para evaluar y asumir las consecuencias; capaces
de reconocer si se cuenta con las condiciones físicas, psicológicas, sociales,
económicas para asumir un hijo en caso de que se produzca un embarazo.
También reconocer que exista la posibilidad de contagio de una infección de
transmisión sexual que puede dejar secuelas (desde la esterilidad hasta la
muerte).
Lo mas conveniente entre las relaciones amorosas entre los jóvenes es que avancen
paulatinamente: primero conocerse y simpatizar, luego enamorarse y empezar a salir
de modo que se conozca el carácter, los gustos, intereses, valores, expectativas,
metas de vida, etc del otro. Para lograr una relación afectiva satisfactoria, estable,
enriquecedora, no se debería empezar por el final , sino ir conociéndose mas a fondo
así mismo y al otro. Esto requiere tiempo. Debería vivirse por etapas y esperar que
cada una vaya consolidándose como persona. No se empieza por el acto sexual para
ver si después se entienden en otras formas de convivencia humana.
El acto sexual es una relación interpersonal y por lo tanto, debe evaluarse en términos
de sus efectos; si ayuda o perjudica a cada uno de los componentes de la pareja. La
sexualidad es paradojal; puede ser fuente de alegrías o sufrimientos, por eso es
importante que los jóvenes comprendan que su sexualidad debe ser pensada como
otro aspecto mas de su proyecto de vida y no ser vivida al azar.
La información, sobre el tema, junto con la formación valorica de cada uno, ayudará a
tomar la decisión mas adecuada y a consolidar una postura firme e independiente
frente a las presiones externas. Con esto, se evitarán conductas inadecuadas o
imprudentes y contribuirá a que el encuentro hombre – mujer sea para los jóvenes un
delicado y lento descubrimiento. Finalmente, dependerá de cada uno darle un sentido
a su capacidad de amar.

BIBLIOGRAFÍA
1. SILBER, Tomas., MUNIST Mabel y otros. Manual de Medicina de la
Adolescencia, Pág. 78-88. OPS.1992.
2. SILVA M. Las relaciones sexuales en la adolescencia. Universidad
Católica. Santiago de Chile, 1992.

No es cuestión de estar locos.


No es cuestión de estar locos.

LAS ALTERACIONES MENTALES no significan exclusivamente perder la cabeza. También son situaciones que obedecen al estrés y la tensión de los estilos de vida actuales, que afectan tanto a pequeños como a grandes.

Hay un par de mitos que desmentir. Uno: las alteraciones mentales no son atributos de personas débiles. Dos: que alguien la sufra no quiere decir que no ponga de su parte para recuperarse.

Así como cualquier persona es susceptible de sufrir por ejemplo, enfermedades cardiovasculares, sucede con las mentales. Ellas no hacen distinción de edad ni género.

"Una enfermedad psiquiátrica es un grupo de síntomas que repercute negativamente en la funcionalidad de la persona y en ocasiones tiene relación con un suceso físico. Muchas veces en estas enfermedades no se encuentra una lesión estructural o anatómica del cerebro, pero sí hay investigaciones que demuestran alteraciones en el funcionamiento de sus células", explicó Luis Guillermo Ochoa Ríos, psiquiatra de Samein.

No todos consultan
Tal vez por temor a ser señalados o porque definitivamente desconocen los síntomas, algunas personas no van a consulta. Ir al psicólogo o al psiquiatra es solo para locos comentan algunos, pues resulta que no. La salud mental, foco de atención de estos especialistas, no es solo para quienes ya están enfermos: es para todos.

Según Germán Puerta Baptiste, de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, cerca del 20 por ciento de la población mundial es decir, una de cada cinco personas ha tenido depresión. Así mismo, asegura que en Colombia el 18 por ciento de los niños en edad escolar sufre Tdah, Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. En el adulto mayor manifiesta que el desgaste y el daño cerebral, la pérdida de memoria, manifestaciones de tipo demencial y el Alzheimer, son alteraciones comunes en esa etapa.

Las más comunes
En orden de alteraciones mentales, el trastorno depresivo ocupa el primer lugar de consulta. Este se caracteriza por un bajo estado de ánimo, sensación de tristeza y aburrimiento. Para su tratamiento se acude a intervención psicoterapéutica y tratamiento farmacológico.

Trastorno bipolar: ocupa el segundo lugar en frecuencia de consulta. Es una enfermedad caracterizada por episodios en los que el estado de ánimo aumenta en forma positiva o negativa.

"El paciente experimenta una sensación subjetiva de mucho bienestar o de irritabilidad intensa. Esto se acompaña de aumento en la actividad es decir que habla mucho, camina mucho, quiere hacer muchas cosas al tiempo y a veces en fases iniciales puede hacerlo de forma eficaz", señaló Ochoa.

También es posible que la persona duerma poco y no calcule las consecuencias de sus actos. En estados más avanzados, el paciente con trastorno bipolar pierde el contacto con la realidad, experimenta alucinaciones o ideas delirantes que por lo general son de grandeza, poder y riqueza.

"Esta es una enfermedad con componente genético alto, aunque puede presentarse a cualquier edad lo típico es que suceda entre los 15 y 25 años. También influye en forma significativa el abuso de drogas", puntualizó Ochoa.

Esquizofrenia: ocupa el tercer lugar en consulta. Es una alteración en la que se rompe el contacto con la realidad a través de alucinaciones, voces, imágenes, sensaciones corporales, ideas delirantes y pensamientos que para la persona que la padece son ciertos, pero no son compartidos por los demás. También es de inicio en pacientes jóvenes y dentro de los factores desencadenantes está el consumo de tóxicos. Es más común en hombres y de tratamiento farmacológico, que si se inicia en las primeras etapas, tiende a preservar la función cerebral.

Finalmente, a estas enfermedades le siguen los trastornos de ansiedad, de pánico y el trastorno obsesivo compulsivo. "En ellas también existe una predisposición genética aunque menos conocida. Sin embargo, en estos últimos trastornos, los factores ambientales son fundamentales tanto como desencadenantes o protectores", apuntó Ochoa.

Tomado de www.elcolombiano.com Natalia Ospina Vélez | Medellín | Publicado el 29 de septiembre de 2011